El Ugandés Zurdo

Woman in green

Publicado en Uncategorized by El Ugandés Zurdo en Mayo 14th, 2008

Recuerda el día en que entraste al cuarto de los espejos, sólo recuerda aquel día. Cuántas praderas viste perderse en el horizonte, y cuántos soles ocultarse a tu mirada. Recuerda el día y la noche, la noche en que no se veía nada. Sombras, por todos lados sombras, de hombres de traje de colores y de mujeres de traje de hombres. La agonía de las luces en mitad de la noche, la noche en mitad de los reflejos del día.

Recuerda como estuviste justo aquí, donde el reflejo te hacía cuatro veces tú. En este rincón donde dejaste sombra, en este “en mitad de ningún sitio” dónde un día pareciste feliz. Aquel paseo entre pequeñas flores rojas, entre pequeñas flores silvestres, manantes de aromas y melodías. Cuatro pies repetidos indefinidamente, perdidos en el infinito, caminantes irreducibles.

Y justo aquel día maldito, por último recuerda ese maldito día, en que se inventó la máquina de vapor. La inopia vaporosa confundida con sus pies, con sus manos y con su alma. Ojos de hollín con su solo recuerdo en ningún lugar olvidado. Falso bulto que no respira, el reflejo engaña a la vista. Queda el reflejo, y dices que el recuerdo es bueno, y digo que el recuerdo es la muerte, y recuerdo, recuerdo, recuerdo a la mujer de verde, la sigo recordando.

Dedicatoria a la Melancolía

Tú que en el parque mustio, frente a los soles rojos
que empurpuran de luz tu alivio desconsuelo,
hastiada y delirante, pierdes tus grandes ojos
tras las bandadas que se alejan por el cielo…

O que, pálida y dulce, con un libro en la mano,
caminas lentamente por la seca avenida,
y buscas en la rosa postrera del verano
el sentido profundo y eterno de la vida…

¡Divina mujer triste! Al lado de la fuente,
soñando con tus brazos, mi corazón te espera…
¡No seas la ilusión que vuela de la frente,
sino la realidad constante y verdadera!

Juan Ramón Jiménez, Melancolía

Todas las cosas perecen y unas pocas nacen

Publicado en Uncategorized by El Ugandés Zurdo en Mayo 4th, 2008

Me juré a mi mismo acabar con esto, pero la verdad es que me arrepentí varias veces hasta flaquear mi voluntad como ahora. Se me han ocurrido algunas cosillas y la vida ha seguido pasando como de costumbre. Si estaba harto de la normalidad y la monotonía, ahora puedo volver a la calma de una visión fría y lejana. Y ahora que todo el mundo lo cree cerrado, vuelvo a abrirlo para quedar como lo que soy.
Aun descubriendo las causas de esta cerrada misantropía, me esfuerzo por verlo todo desde un punto de vista filantrópico. Quiero creer que el verdadero equilibrio entre ambos términos antagónicos, sea un sinónimo de estabilidad e inteligencia emocional. Y aun con esto, desde la misantropía se pueden aprender muchas cosas, cosas que acechan tras densos matorrales, que te hagan ir, poco a poco, cayendo en la cómoda y positiva concepción de la humanidad (o de todos y cada uno de los individuos, señor Unamuno).
Pasada una página viene la siguiente y esta página, en un libro normal, tiene un número más alto. Mi número favorito es un numero más, el siguiente número. Mi número favorito es el que acumula los anteriores, el que pesa la suma de todos. Puede que los cuatros sean los más agradables, pero hay que pasar página y descubrir el 5. Y cuando se acabe, se acabó.
Pues eso, en la página 5 ha sonado una canción que me hace recordar la pasada página 4. Es un sentimiento melancólico más reparador que entristecedor. La canción se llama The Concept del disco Banwagonesque de Teenage Fanclub. Al parecer la banda se formó en el 89 y el disco salió en el 91, así que esto no es nuevo. De todas maneras, pasa mí es nuevo. Espero que lo disfrutéis.
Como dije al principio, tenía decidido acabar con esto pero hay algo, aparte de las más que generosos apoyos y amenazas, que me impide hacerlo. Seguramente responda a una egoísta necesidad interna. Porque todas las cosas perecen y unas pocas nacen, habrá que atar un cabo a las que se obstinan por nacer y tirar de las maromas de lo que puede renacer.