Cosas por las que perder la Fe (II)
Un toque quedo en la puerta
2006
Esta noche, tú y yo lo sabemos, esta misma noche descansarás tus cien años. Abandonas el altar de sueños, construido a base de plumas caídas de las agujereadas alas de la ilusión. Recogiste cuantos melancólicos trocitos pudiste reunir en un saco y ahora tienes que abandonarlo y vaciarlo. Tu nuevo lecho está ahora preparado, desde siempre está preparado, esperando, esperándote a ti. Una vez, cuando tuviste elección, escogiste un camino pedregoso y cardado, rendiste culto y cuentas, te lamentaste y fuiste lamentada, un millón de pasos te separaron del sol y tan sólo uno del cielo. Alumbraste vida y la enseñaste a vivir. Por esto, por aquello y por lo de más allá, ya sabes lo que te mereces. Ya tienes lo que deseas, ya no quieres más de lo que tienes.
