Más barro para mis botas
Llevaba tiempo enfermo, pero también llevaba muchos años viviendo. Y aunque parezca difícil de comprender
imaginándoselo rendido en su viejo camastro, vivió con pasión todo lo que hizo.
Su trabajo le había asegurado numerosas y poderosas amistades, como suele pasar con la gente humilde y trabajadora. Tiene gente que lo recordará, incluso gente que honrará su nombre, cuando se vaya. Sus amigos e hijos, todos ellos lo recordarán.
Recordarán a ese impetuoso joven, emprendedor y viajante, fuerte y resistente, un joven como pocos y como todos. Nadie querrá recordar a ese anciano postrado y senil, rodeado de asistencias y con su cama como frontera. Tampoco recordarán su muerte, una pequeña esquela recortada les advertirá de la fecha, pero ninguno de sus familiares o amigos verán en sus mentes la imagen del viejo agonizando. Todos se quedarán con el recuerdo, omitirán sus últimos días.
Pero, para mí, en un día tan furiosamente lluvioso como este,él sólo significa más barro para mis botas.
Entrada #71
Dejadme pasar, hombrecillos de los cuernos…
En este mundo sucio Bob “el gato” no deja de hacer ruido mientras barre el suelo con su escoba de duras cerdas. El polvo que levanta no me deja respirar y me escuece los ojos. Por qué no pararás Bob “el gato”, hace ya tiempo que esto está sucio y la gente se ha acostumbrado a pisar el barro seco; no haces más que empeorar las cosas. No está solo Bob “el gato”, ha encontrado unos amigos amarillentos empeñados en hollar y cavar la tierra con un mecánico quejido. ¡Déjalo ya Bob!…!BOOOB!. Bob “el gato” no me oye, está ocupado con su ruidoso trabajo.
Hace tiempo desistí de ser escuchado por Bob “el gato”.Hay gente que no escucha, pero al menos él tiene excusa. Aun con excusa, piérdete Bob. Aun con excusa le oigo barrer, ¡¡sigue barriendo el muy ladino!!.¿Lo ves Bob? ahora estoy en la entrada de lo que carece de puertas.Lo has tenido tanto tiempo en frente…y aun no sé qué hago hablándote.Idiota, seguro que no has levantado la cabeza ni por un momento en tu azarosa existencia.
Allí esconden todos los animales robados, el trabajo de tantos pobres diablos pace en los calveros y claros. El color de las amapolas, el olor de las amapolas, el alma de las amapolas mana del mismo suelo como de un manantial. Las campanas de cristal suenan llenas del licor, del licor que nos da la vida y complace nuestros caprichos.Los pájaros robados teclean frenéticos los árboles con sus picos afilados. Y Bob “el gato” sigue barriendo a mis espaldas. Dejadme pasar, hombrecillos de los cuernos…
Poema Doble del Lago Eden
Federico García Lorca
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Era mi voz antigua ¡Ay voz antigua de mi amor, Estás aquí bebiendo mi sangre, Déjame pasar la puerta Yo sé el uso más secreto |
Pero no quiero mundo ni sueño, voz divina, Esos perros marinos se persiguen Quiero llorar porque me da la gana Quiero llorar diciendo mi nombre, No, no, yo no pregunto, yo deseo, Así hablaba yo. |
Definitivamente ciego
Hoy mis manos escriben por mí, y escriben embriagadas y atadas por las restricciones que un día les puse. Qué má
s quisiera yo que pudieran deshacer nudos marineros, tocar el arpa, el piano, el ukelele, el banjo…pero no, sólo saben escribir, y de qué manera. De qué manera, ya podrían componer hermosos versos que expresasen a la perfección lo que siento, lo que quiero sentir o lo que odiaría sentir; incluso querría muchas veces poder expresar con ellas lo que no tiene explicación alguna, el absurdo absoluto, el absoluto sinsentido. Pero tanto yo como vosotros, lectores, tendremos que conformaros con esto, no hay más por el momento.
Y si torpes son mis manos, mis ojos no lo son menos. Incapaces de ver lo que realmente importa ver y que es totalmente invisible. Invisible como el viento meciendo las hojas de un árbol o el agua que se pierde en tus labios, invisible para mis ojos y no para los tuyos. No consigo comprender por qué, pero soy prácticamente ciego…definitivamente ciego. La Historia me sirve como un perro lazarillo del pasado, sin demasiada utilidad en la actualidad, en lo que realmente importa. Me lo echa en cara y luego huye para regresar un día de estos, traicionera como una amante relegada al olvido y a la soledad.
Y regresa a mi mente un inquietante pensamiento de Artaud: me autodestruyo para saber que soy yo y no todos ellos.
En este puto lugar no hay literatura
Estás enamorado, pero es una putada, porque en este lugar no hay amor. No hay problemas como esos, tu corazón muere en tu puño, pero las señoronas te piden que no ensucies la calle. Ellas resbalan y sus cabezas contra el cemento golpean huecamente, “¿ves? chaval, ya te lo advertí: aquí no puedes estar enamorado”. Te limitas a morir con el corazón en el puño y un reguero de sangre rodeando tu petrificada figura; pero tranquilo, tampoco puedes morir. Te recogerán y te volverán a implantar ese maldito corazón, está vez se asegurarán de ponerle candado. Nada de enamorarse de nuevo, no en este lugar; tendrás que presentarte ante el médico de cabecera cada 2 semanas. Este funcionario se asegurará de que no está roto el sello. Pero, ¿¡cómo coño va a estar roto!? en este puto lugar no hay literatura. ¡¡Pues a tomar por saco!! que venga el jefe del lugar, el que corta el bacalao, el que tiene todo los mandos, el que se rasca el culo y eructa palabras sin sentido…¡¡que vengan todos!!, que delante de todos diré:
Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte.
Tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte.
Tengo urgencia de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte.
O sea,
resumiendo,
estoy jodido
y radiante
quizás más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.

